Taller literario el baile de los niños.

Friday, August 17, 2007

La mitad de mi nombre Por: Solange Gonzalez


La mitad de mi nombre


Se me hace necesario este frío y gris demente. El silencio y la humedad que me atormentan desde que vi la sombra primera.
Aquellos osados segundos que se tatuaron en la plenitud de mi piel, me hacen padecer inmadurez irreconciliable, revivir mis cabellos pegoteados en su piel, y escuchar la melodía enterrada al igual que mis pasos infantes.
Las notas (perfectas), cada respiro más reales en mí, reviven este penar en la imagen de una pequeña que juega a seis árboles, pero a millones de mariposas lejos de la infelicidad que me sobra.
Mientras baila, levanta polvo que envuelve e invita a reconocerme en sus movimientos, más puros y más veloces que mis pálidos años.
Frente a ella, en este aturdido presente, miro sus manos, calcadas en las mías, pero más oscuras, pues yo ya no me atrevo retar al Sol como en añejo verano.
Confundida entre rosas y negros recuerdos, me observo en su sonrisa perlada, en sus ojos de infinitos destellos y en la fragilidad de su alma, la nuestra, la que en mí se adormece.
Sus pequeños pasos nos reencuentran. Besa mi rostro que se desvanece en el más sangriento llanto, él mismo que aún corre hacia la luz desde mi madre.
Me recoge, como María a la Muerte. Ambas vírgenes de altares solitarios que arrancan desde los pliegues de la memoria, los últimos ruegos del Ser condenado, que serás tú cuando seas yo, en la plenitud de las heridas y el desenfreno de la rabia.
Pero hoy, llévame atrás de este infernal escenario para recordarte en colores, olores, sabores... sin dolores. Para sorprender a nuestros padres, sonriendo, mientras el milagro anunciaba un varoncito, ese a quien quiero quitar la culpa del abandono inconsciente de los primeros.
Tráeme el consuelo y los besos más dulces del amor hoy oxidado, por descuidar tu corazón y permitir violar el mío.
Perdóname, vuelve un instante a mí, kilómetros menos triste y océanos encantados. Sopla mi blanca frente y borra el miedo que el tiempo provoca al vivir contados los días.

... ¿Bailemos?...
Que quiero dormirme ya, y soñar que aún puedo seguir el compás de la, vitalmente perpetua, danza tatuada en útero y pulmón, pues al cumplir 70 años, mis decadentes piernas sólo tropiezan y mis estúpidas manos derraman el vino, ese que siempre odiamos, pero que a punto final de la vida, esboza un nombre, tu nombre –Solange – al que alguna vez nos unimos. Ése que, a punta de borrones, la ciega compasión y la lengua maldita de mi alma emborrachada, se empeñaron en asesinarlo y así tu tierna historia, para luego torcerla y convertirla en esta descuartizada biografía de la que cuelgan las 3 primeras letras de nuestro nombre.

2 Comments:

Blogger Leonardo Revólver said...

yo algo había opinado sobre el juego de las tres primeras letras, sol, y la mitad del nombre que sería sola, y hay un cuento sobre la enfermedad y la debilidad en las cosas de la sol que me gusta mucho, sin embargo ahora no ando con las ideas tan ordenadas.
=)

3:19 PM  
Blogger eugeniaprado said...

querido diego, mi niño gato cercano, me impresiona este texto, otro registro, otra mirada, distinto a todo lo que antes conocí, buscar las voces que habitan y anidan en nosotros, buscar esas palabras, las nuestras, las escondidas...

abrazos

6:20 AM  

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